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El Bayern Múnich utiliza un método de evaluación física que consiste en extraer pequeñas muestras de sangre del lóbulo de la oreja de sus futbolistas para analizar indicadores relacionados con el esfuerzo y el desgaste muscular. La práctica ha llamado la atención por las pequeñas vendas que algunos jugadores lucen en las orejas durante los entrenamientos.
Uno de los principales indicadores que se miden es el lactato, una sustancia cuyo nivel en la sangre ayuda a evaluar cómo responde el organismo ante diferentes intensidades de ejercicio. También se ha reportado el control de la creatina quinasa, una enzima que puede aportar información sobre el daño muscular.
Con estos resultados, el cuerpo técnico puede conocer mejor la respuesta individual de cada jugador al entrenamiento y ajustar las cargas físicas para evitar sobreesfuerzos. Los datos se interpretan junto con otros indicadores, como la frecuencia cardíaca y la condición general del futbolista, para orientar la planificación de las sesiones.
Aunque el método ha vuelto a generar interés por las imágenes de los jugadores con pequeñas vendas en las orejas, no es nuevo en el club alemán. La Universidad Técnica de Múnich documentó pruebas de lactato realizadas a futbolistas del Bayern desde 2013, como parte de sus evaluaciones de rendimiento deportivo.