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Un dolor localizado en algún hueso que no cambia de día ni de noche ni con cambios posturales es el principal llamado de atención ante una posible metástasis.
Así lo advirtió el doctor René Urroz durante una entrevista sobre cáncer de mama.
Entre el 50 y 60 por ciento de las migraciones de células cancerígenas se dirigen al hueso, según explicó el especialista.
La columna vertebral, las costillas, la pelvis y los huesos largos como el húmero y el fémur son los sitios más frecuentes.
Una mujer operada que supera bien su cáncer y de pronto presenta un dolor constante debe acudir de inmediato a su médico.