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Ramón Antonio Escorcia sobrevivió al deslave del volcán Casita y luego participó en las labores de rescate entre los escombros. Su testimonio revive escenas de niños sepultados, víctimas que clamaban auxilio y cuerpos que solo dejaban ver un dedo o una mano.
Escorcia relató que caminó largas distancias entre el lodo hasta llegar a una carreta prensada, y que en medio del caos solo se oían lamentos y llantos. Contó que un hombre le suplicó una inyección para morir por el sufrimiento que padecía bajo una troza.
El socorrista permaneció tres días en la zona hasta que fue relevado, y luego llegaron brigadas desde Managua y León. Recordó que en el lugar apenas había unos quince rescatistas y que él quedó golpeado y traumatizado al ver familias enteras enterradas.