La acumulación de basura en zonas no autorizadas, sumada a la llegada del invierno, ha creado el escenario ideal para la proliferación de mosquitos transmisores de dengue, zika y chikungunya en Nicaragua, además de elevar el riesgo de inundaciones en viviendas vulnerables.
Según un ambientalista citado por Roamir Manzanares, el plástico es el principal contaminante, incluyendo envases de refrescos, comidas rápidas, poroplast, pañales desechables y colillas de cigarro.
Las autoridades locales reportan anegaciones en vías principales por desechos que obstruyen drenajes pluviales. Solo en la capital se recolectan más de 1300 toneladas mensuales de residuos.