
El cacao, que en su momento fungió como moneda en Nicaragua, es mucho más que la materia prima del chocolate: la ciencia médica ha demostrado que su altísima concentración de flavonoides.
Potentes antioxidantes, protege las células del daño oxidativo y estimula la producción de óxido nítrico para dilatar vasos sanguíneos, mejorar el flujo sanguíneo y reducir la presión arterial de forma natural.
Considerado ancestralmente el alimento de los dioses, también libera endorfinas y serotonina, e incluso contiene anandamida, un neurotransmisor que genera una sensación de euforia y relajación mental similar al ejercicio físico. El consumo regular mejora funciones cognitivas como la memoria y la atención.