
La caspa, una afección que suele abordarse desde una perspectiva meramente estética, posee la capacidad de agravar e intensificar la pérdida de cabello al alterar el equilibrio biológico del cuero cabelludo.
Los dermatólogos definen la caspa como una manifestación leve de la dermatitis seborreica, una afección inflamatoria que, aunque no figura entre las causas primarias de la alopecia, puede acelerar el desprendimiento capilar si se descuida y se permite que la inflamación afecte el cabello.
Los especialistas recomiendan atender esta condición de manera oportuna para evitar que un problema aparentemente menor se convierta en un factor que contribuya a una pérdida de cabello más significativa.