
El dengue, que presenta cuatro serotipos diferentes, genera una inmunidad específica tras la primera infección que no protege contra los otros tres, lo que expone al paciente a un ataque más agresivo si contrae un serotipo distinto.
Esta característica, explicada por el especialista Marcio Arteaga, convierte a la reinfección en un factor de riesgo para el desarrollo de formas graves de la enfermedad.
La vigilancia epidemiológica debe estar activa para prevenir un aumento de casos que derive en cuadros clínicos más severos por esta razón.