
El pasado 27 de agosto, una devastadora inundación provocada por el colapso de una masa glaciar arrasó varias comunidades en el valle de Trishuli, en Nepal. En cuestión de minutos, puentes, viviendas y escuelas quedaron bajo el agua.
En medio de la emergencia, Rajendra Dawadi, director de una escuela con cerca de 1,600 alumnos, recibió una llamada de alerta que le advertía que una enorme riada se dirigía hacia el centro educativo. Tenía apenas 14 minutos para actuar.
Sin esperar órdenes, suspendió las clases, hizo sonar la campana de emergencia y ordenó a todos los estudiantes y maestros evacuar hacia una zona alta. También pidió a los conductores de los autobuses escolares que dieran la vuelta antes de llegar al plantel.
La decisión fue tomada justo a tiempo. Minutos después, la fuerza de la corriente destruyó por completo la escuela.
Gracias a la rápida reacción del director, más de 900 niños que se encontraban ese día en el centro educativo lograron ponerse a salvo, convirtiendo su actuación en una historia de valentía y respuesta ante una de las peores emergencias que golpeó a la comunidad.