
Tras la muerte de Cástulo Javier Reyes Soto por Covid-19 en 2021, se desató un millonario fraude familiar. A pesar de que la justicia declaró a sus hijas como las únicas herederas, una falsa viuda y varios tíos se tomaron las propiedades por la fuerza.
Una investigación policial demostró que el matrimonio entre el señor Cástulo Javier Reyes Soto y Nilsa Auxiliadora Pérez Velásquez nunca existió. De acuerdo a información, la mujer falsificó la firma del hombre para hacerse pasar por su viuda y apoderarse de una valiosa herencia.
El hombre, quién falleció sin dejar un testamento, era dueño de una gran fortuna: dos fincas que suman casi 400 manzanas de tierra en Matiguás, una gran cantidad de ganado y un restaurante en Bocana de Paiwas. Tras una exhaustiva investigación, los expertos policiales determinaron fraude en el documento de la supuesta boda, encontraron ocho diferencias clave en los trazos y la forma de la firma falsa en comparación con la firma real de Cástulo.
Las hijas del fallecido tienen 36 y 33 años, viven en Estados Unidos desde niñas, sin embargo, afirman siempre haber mantenido una relación muy cercana con su padre. A pesar de tener la ley de su lado, las hermanas llevan cinco años sin poder entrar a sus propiedades, la falsa viuda, se adueñó del local llamado “El Ranchón” en Paiwas. Las fincas Rancho Verde, ubicadas en la comarca Lagarto Colorado, en Matagalpa, fueron tomadas por cuatro tíos de las herederas, hermanos del fallecido.
Las hermanas denunciaron que han tenido que enfrentar más de 15 pleitos judiciales inventados por la falsa viuda para quitarles las tierras. Aunque los jueces han cerrado todos esos casos a favor de ellas, siguen sin poder recuperar lo suyo. Además, denunciaron que ya desaparecieron más de 100 vacas que eran de su papá. Las afectadas piden a las autoridades desalojen a los invasores y les entreguen las propiedades que por derecho les corresponden.
Por Jennifer López Mercado.