
La doctora Laura Madrigal desmintió uno de los mitos más extendidos sobre el cerumen: que se trata de suciedad o mala higiene que debe eliminarse con hisopos o aplicadores.
Durante su participación, la especialista advirtió que esta práctica, lejos de ser beneficiosa, representa un riesgo para la salud auditiva. Los tapones de cerumen afectan aproximadamente a 1 de cada 20 adultos en el mundo y son una de las consultas más frecuentes en atención primaria.
La especialista enfatizó que el oído tiene un mecanismo de autolimpieza y que introducir objetos puede causar lesiones o compactar la cera.