
Walter Ramón Martínez Trujillo fue condenado a prisión perpetua revisable, equivalente a 30 años sin beneficios penitenciarios, por el femicidio de su expareja María Celeste Mezavalle, cometido la noche del 9 de junio en un autotel de Masaya. El crimen fue motivado por celos.
La pareja llegó en taxi al autotel Momentos Diferentes, ubicado al norte del Coyotepe; tras dos horas, el hombre comenzó a discutir con la víctima por supuestas infidelidades. Martínez Trujillo tenía tres días de haber llegado de Estados Unidos para, según él, saldar cuentas con la mujer, madre de su hijo de 10 años.
El administrador y un huésped escucharon los gritos y forzaron la puerta, encontrando al femicida poniéndose el pantalón con manchas de sangre mientras Mezavalle yacía sin vida en el baño. El sujeto escapó tumbando el portón con el taxi, pero fue capturado horas después por la Policía Nacional de Masaya.