
Inscribir una propiedad en el Registro Público es el único mecanismo que otorga seguridad jurídica plena y acredita legalmente la titularidad de un inmueble, según explicó la abogada Waleska Beteta durante un segmento de asesoría jurídica sobre los beneficios del registro inmobiliario.
La experta aclaró que aunque una escritura de compraventa convierte en propietario a quien firma, este documento no tiene plena seguridad jurídica hasta que esté inscrito, ya que solo el registro permite vender, donar o testar con certeza absoluta sobre la propiedad.
Beteta advirtió que no inscribir el inmueble expone a los dueños a ser víctimas de fraudes, ya que muchas personas normalizan la falta de inscripción creyendo que el documento privado es suficiente para acreditar la posesión.