
Los sentimientos de odio, resentimiento e ira pueden desencadenar actos violentos sin necesidad de un trastorno mental diagnosticado.
En ese sentido, la psicóloga clínica Nicole Mendoza advirtió que el resentimiento no constituye un trastorno mental, pero puede desencadenar emociones intensas como la ira, el odio y los deseos de venganza, especialmente tras la ruptura de una relación.
“No subestimemos la salud mental, porque existen emociones y sentimientos que nos pueden llevar a cometer actos atroces”, señaló. Mendoza sostuvo que la frustración y la cólera pueden afectar la capacidad de controlar las propias acciones y favorecer decisiones impulsivas con consecuencias irreparables.
Según la especialista, durante un episodio de ira extrema predominan las reacciones emocionales e instintivas, mientras disminuye la intervención de las áreas cerebrales vinculadas con el razonamiento.
“En ese momento solo priva la emoción, lo instintivo. No utilizamos la razón ni la empatía”, explicó. Mendoza consideró necesario revisar el entorno y los antecedentes de cada caso, además de tomar conciencia sobre la complejidad de la conducta humana, que calificó como “impredecible y altamente compleja”.
Los especialistas recomiendan retirarse del conflicto, respirar y meditar para controlar la impulsividad. La comunicación asertiva basada en el amor y la paz previene la incubación de resentimientos destructivos.