
Los Jaguares escribieron una página dorada en el baloncesto nacional al coronarse campeones invictos del torneo Carlos Ulloa Inmemoria, con una marca histórica de 29 juegos sin derrota, consolidando un proyecto que venía gestándose durante años con la adquisición de jugadores clave y una estrategia que priorizó la química colectiva por encima de los egos individuales.
El entrenador Chester Nahum Linarte y el directivo Troy Watson coincidieron en que el éxito radicó en reclutar hombres grandes que entendieron su rol, aceptando la dosificación de minutos y convirtiéndose en role players o protagonistas según lo demandara el partido, lo que permitió superar a equipos como Brumas y Steli en una temporada que calificaron como “histórica”.
Los Jaguares, que ya habían llegado a finales anteriores, rompieron la hegemonía de sus rivales al encontrar la pieza faltante que combinó técnica, táctica y humildad para alcanzar un logro que, admiten, será difícil de igualar.