
Las inundaciones y el deslave provocados por la crecida del río Bhote koshi en la frontera entre Nepal y China han dejado al menos 543 fallecidos, 538 en Nepal y cinco en la región autónoma china de Tíbet y 1.300 desaparecidos, entre ellos 45 militares, 28 policías, 13 trabajadores de aduanas y 15 empleados de inmigración, según el balance oficial de las autoridades nepalíes.
El distrito de Chitwan, en la cuenca baja del río, concentra 221 de las víctimas mortales tras el impacto de restos glaciares, rocas y sedimentos que desbordaron el cauce con violencia extrema, mientras que este viernes la policía emitió una nueva alerta por el colapso inminente de un lago formado por agua represada por los escombros del deslave.
Con 15.000 efectivos desplegados en las labores de búsqueda, los rescatistas cavan con palas y manos entre el lodo endurecido, en un escenario descrito como dantesco donde el silencio y el llanto de sobrevivientes contrastan con la crudeza de restos humanos diseminados.