
Por Jairo Castillo.
Una luz de esperanza mantiene viva la fe de la familia del niño, de 10 años, que el pasado 27 de julio recibió el impacto de una bala perdida en la cabeza. El trágico incidente ocurrió cuando el menor regresaba de comprar pan junto a su padre, Dayvis Alexander Páez, en una pulpería ubicada a menos de 50 metros de su vivienda en el barrio El Riguero.
En exclusiva desde el interior de su hogar don Dayvis compartió que su hijo ha mostrado una gran fortaleza y ha evolucionado con éxito tras la compleja operación a la que fue sometido en el hospital infantil Manuel de Jesús Rivera, “La Mascota”.
A pesar de que el pronóstico médico inicial era completamente desfavorable, la familia se aferró a la fe. El pequeño cuerpo del menor soportó 20 días de intensa lucha contra la muerte y tratamientos médicos severos; hoy se recupera notablemente aferrado a la vida, aunque persisten secuelas debido al impacto de bala, se prevé que posiblemente sea dado de alta en el transcurso de esta semana.
Tras el incidente la familia exige justicia. Actualmente existen dos personas detenidas bajo un proceso judicial que las autoridades correspondientes han desarrollado con éxito. Don Dayvis, quién trabaja como repartidor de medicamentos a domicilio, aseguró que no tiene rencillas personales con nadie. Explicó que el incidente fue un hecho aislado en el que las balas iban dirigidas a otra persona, pero que lamentablemente un proyectil perdido alcanzó a su hijo.
Mientras la justicia sigue su curso, la prioridad absoluta para esta familia es ver sonreír de nuevo al pequeño de la casa. Hoy entre oraciones y el anhelo de volver a verlo jugar, los Páez Cuaresma demuestran que el amor y la fe pueden ser más fuertes que cualquier adversidad, esperando con ansias el día en que su pequeño guerrero regrese a las aulas de clase para continuar escribiendo su futuro.