
El neurocientífico Luis Bravo explicó que al cerebro humano no le gusta experimentar cosas nuevas porque esto implica un mayor gasto de energía y activa la amígdala cerebral, la estructura encargada de procesar el miedo y el estrés.
Según el especialista, el cerebro prefiere lo conocido aunque sea menos beneficioso, porque lo previsible permite que el cuerpo descanse usando menos glucosa y oxígeno.
Sin embargo, salir de la zona de confort es fundamental para el desarrollo personal y profesional.
El experto recomendó enfrentar el miedo con cambios graduales, a los que llamó “microdosis de novedad”.
Por ejemplo, cepillarse los dientes con la mano no dominante para activar ambos hemisferios del cerebro, o asistir a una clase de una carrera diferente para evaluar nuevos intereses sin presión.
Bravo destacó que el aprendizaje continuo, la planificación y la toma de decisiones son clave para construir una mentalidad dispuesta a los retos.