
Colombia volvió a sentir con fuerza la actividad sísmica de su territorio luego de que un terremoto de magnitud 7.4 sacudiera el país, dejando víctimas mortales y daños materiales en distintas zonas.
El epicentro del movimiento telúrico se ubicó en el municipio de San José de Palmar, en el departamento de Chocó, y sus efectos fueron percibidos en ciudades como Pereira, Manizales y Cali.
La ubicación de Colombia ayuda a explicar por qué el país registra una importante actividad sísmica. Su territorio se encuentra influenciado por la interacción de tres placas tectónicas: la de Nazca, la Sudamericana y la del Caribe.
Uno de los procesos relacionados con esta actividad es la subducción, fenómeno que ocurre cuando dos placas tectónicas convergen y una de ellas, generalmente la placa oceánica por ser más densa, se introduce por debajo de otra hacia el interior de la Tierra.
Este movimiento puede acumular una gran cantidad de energía durante largos periodos. Cuando esa energía se libera de manera repentina, puede producir terremotos de gran intensidad.
Las zonas de subducción también están relacionadas con otros fenómenos geológicos, como la formación de cordilleras, volcanes y fosas oceánicas. Además, los terremotos que ocurren bajo el mar pueden generar tsunamis en determinadas circunstancias.
La dinámica entre las placas de Nazca y Sudamérica es especialmente importante para comprender la actividad sísmica de la región occidental de Colombia. Estos movimientos forman parte de los procesos naturales que, durante millones de años, han contribuido a la formación de los Andes y continúan transformando el territorio.
El fuerte sismo registrado en Colombia es, por tanto, una muestra de la constante actividad de las placas tectónicas bajo la superficie terrestre y de la energía que puede liberarse cuando estas interactúan.