
Al superar las cuatro décadas de edad, la calidad de la visión en las personas se reduce notablemente debido a que el cristalino del ojo pierde flexibilidad, un proceso normal que médicamente se conoce como presbicia o vista cansada y que afecta a al menos 1,800 millones de individuos.
El acto de mirar de cerca se vuelve más tedioso porque la luz ya no se enfoca en la retina con la misma fuerza, y los síntomas como visión borrosa, cefaleas y fatiga ocular pueden empeorar al llegar a los 60 años.
Los especialistas destacan que no se debe confundir con una enfermedad, ya que es el resultado de un error refractivo frecuente asociado al envejecimiento. A diferencia de los primeros años de vida, el cristalino pierde la capacidad de adecuar su forma al pasar de objetos lejanos a cercanos.