
El éxito de una organización no depende únicamente de su productividad o facturación, sino de la solidez de su estructura interna, y en ese sentido el Reglamento Interno de Trabajo se presenta como un pilar fundamental para garantizar la armonía y la eficiencia operativa, según explica la experta en gestión empresarial Marlin Jirón.
La especialista señala que este documento, lejos de ser un simple trámite burocrático, actúa como el eje que alinea los objetivos de la dirección con el desempeño diario de los colaboradores, estableciendo reglas claras sobre horarios de ingreso, gestión de permisos y conductas que deben ser reportadas.
Cuando las normas no están definidas, cada persona interpreta la situación a su manera, generando conflictos que afectan el clima laboral.