
El llanto desgarrador de Melissa Pastrán rompía el silencio en el cementerio de Nandaime. No hay consuelo para una madre que enterró a su pedazo de alma. El trágico destino alcanzó a esta familia la tarde del pasado jueves en el kilómetro 11 de la Carretera Nueva a León.
El pequeño intentaba cruzar la vía junto a sus padres cuando un motociclista, que viajaba a exceso de velocidad junto a una acompañante, lo atropelló mortalmente. Tras el brutal impacto y sin importarles dejar a un niño agonizando y a unos padres desesperados, el conductor de la motocicleta aceleró y se dio a la fuga, mostrando una total falta de humanidad.
Era un niño alegre, amoroso, carismático y de un corazón puro a su corta edad, recuerdan entre lágrimas sus familiares aferrándose a los pocos, pero imborrables recuerdos que dejó en la tierra. Vecinos, amigos y conocidos se concentraron en el parque central, el mismo lugar donde doña Melissa se ganaba la vida vendiendo junto a su inseparable hijo.
Ahí el dolor se transformó en un grito unánime de justicia. Oficiales de la Policía ya se encuentran tras la pista de los responsables. Los peritos analizan minuciosamente los videos de las cámaras de seguridad de la zona para identificar la placa del vehículo y capturar al conductor homicida. La comunidad advierte que no descansará hasta que el culpable enfrente las consecuencias de haber destrozado a una familia.
Por Kathy Molina.