
Los traumas vividos durante la infancia pueden tener consecuencias profundas en la vida adulta, afectando las relaciones personales, de pareja y el entorno familiar, según explicó la doctora Nicole Mendoza Tijerino, especialista clínica, durante un segmento dedicado a la salud emocional.
La experta señaló que muchas veces los adultos no comprenden por qué reaccionan de cierta manera ante situaciones específicas, y eso podría estar vinculado a traumas no resueltos de su niñez.
“Es muy importante llevar una infancia bonita, una infancia feliz”, enfatizó la especialista, destacando que los padres y tutores juegan un rol clave en la prevención de estas secuelas emocionales.