
Cientos de vendedores informales aprovechan la procesión de Santo Domingo de Guzmán en Managua para generar ingresos, ofreciendo desde gorras, pañoletas, helados, vigorón y quesillo.
Los precios son asequibles, con pañoletas a 50 córdobas, cintas a 20 y enchiladas a 25. Algunos vendedores también pagan promesas durante el recorrido de 10 kilómetros.
Se estima que unos 10,000 comerciantes por cuenta propia asisten anualmente a esta fiesta religiosa, según la Federación de Trabajadores y Emprendedores José Benito Escobar.