El vértigo acompañado de visión doble, problemas del habla, falta de fuerza en extremidades superiores o pérdida de la conciencia no debe ser tratado como un episodio común, sino como posible indicador de una enfermedad grave, advirtió el neurocientífico Luis Bravo.
Desde la neurofisiología, el vértigo se define como una ilusión del movimiento, mientras que la neurociencia lo establece como una alucinación sensorial kinestésica con síntomas como nauseas, vómitos, inestabilidad y sudoración.
Si una persona pierde su aceptación con el medio ambiente y ya no reconoce dónde está, entonces no estaríamos hablando de un vértigo sencillo sino de una patología que requiere atención médica inmediata.